domingo, 15 de noviembre de 2009

Las mujeres altas no me van

Amistad.
(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.


Yo te dije que era la primera vez que estaba con una mujer más alta que yo, y no me refería a una situación propiamente erótica, al menos en ese instante. Porque nos encontrábamos tendidos sobre la misma cama cuando me respondiste, "...y nunca vas a estar con una mujer más alta que tú"; adivino que te referías a tí misma negándome la posibilidad de visualizarte conmigo. Pero suponiendo que quisiste evadir toda proyección futurista a partir de mi breve discurso circunstancial, siento que sí tuvo algún tipo de efecto desesperanzador porque, en algún lugar de entre todos estos días se me ocurrió albergar alguna esperanza en cuanto a esto que no quieres nombrar propiamente como una relación.
Yo te digo que, de alguna manera es una relación, digamos... social-amistosa con ciertos visos seudoeróticos, si es que algunos besos pudieron haber sido el motivo propiciatorio para prosegir con el plan de la creación, o la recreación.
De todos modos no entiendo cómo es que no deseas entablar una "relación" si vienes y me abrazas justificando tu presencia en mi habitación porque "te doy amor". El caso es que si bien el amor se reparte sin esperar nada a cambio -y vaya que es una idea moralmente muy aceptada- discretamente, y para no verme con tanta avidez poco convencional y peligrosa, de la que algunas mujeres se guardan con demasiadas precauciones, he dejado de intentar buscar tus labios e incluso, hasta evito tocar aquellos territorios autorizados por tu voluntad y esperar pacientemente el momento en el que decidas cruzar tus propias fronteras.

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